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6.5.2026

Cubiertas flotantes y control del mejillón cebra: reducir la luz que favorece la infestación

Cubiertas flotantes y control del mejillón cebra: reducir la luz que favorece la infestación

Los mejillones cebra se encuentran entre las especies invasoras más dañinas para las infraestructuras de agua en bruto. Una vez establecidos en un embalse, una toma de agua o un canal, colonizan las superficies sumergidas, obstruyen tuberías y rejillas, ensucian bombas y equipos, y generan costes continuos de limpieza y tratamiento que pueden prolongarse durante toda la vida útil de la instalación. Aunque no existe una medida única que elimine una infestación ya establecida, controlar las condiciones que favorecen el crecimiento de los mejillones cebra, en particular la luz, es una parte importante de una estrategia de gestión integrada. Las cubiertas flotantes contribuyen en dos frentes: reduciendo la luz que sustenta la red trófica de la que dependen los mejillones y añadiendo una barrera física sobre las superficies vulnerables.

Este artículo explica la relación entre la luz superficial y la presión ejercida por el mejillón cebra, así como la forma en que una cubierta flotante modular encaja en un enfoque de control más amplio.

Comprender la conexión con la luz

Los mejillones cebra son filtradores. Dependen de los alimentos en suspensión, principalmente del fitoplancton, las algas microscópicas de la columna de agua, que aspiran y filtran a un ritmo extraordinario. El fitoplancton, a su vez, depende de la luz para la fotosíntesis. En los embalses de agua sin tratar y las cuencas de captación, la abundante luz solar impulsa la productividad de las algas, que constituyen la base de la cadena alimentaria y sustentan una gran población de mejillones. Más luz significa más algas; más algas significan más alimento; más alimento significa una infestación más densa y de crecimiento más rápido.

Al reducir la luz que llega al agua, una cubierta flotante frena la productividad fotosintética en la base de esa red trófica. Menos luz significa menos crecimiento de algas, lo que a su vez implica menos alimento disponible para sustentar una densa colonización de mejillones. No se trata de una herramienta de erradicación instantánea —y es importante ser sinceros al respecto—; es una forma de hacer que el entorno resulte menos propicio para las condiciones que permiten que prosperen las infestaciones, y funciona como complemento de otras medidas, en lugar de sustituirlas. La reducción del suministro de alimento ejerce una presión descendente constante y pasiva sobre la población a lo largo del tiempo.

Una barrera física sobre las superficies vulnerables

Más allá del efecto de la luz, una cubierta flotante sobre un depósito de agua bruta o una cuenca de captación añade una capa física en la superficie. Esto reduce la superficie de agua abierta, limita el asentamiento y el reclutamiento de velígeros —la fase larvaria de natación libre que va a la deriva en las aguas superficiales antes de asentarse en una superficie para madurar— y protege la superficie cubierta de la presión de colonización que genera el agua abierta. En el caso de las cuencas de captación y los depósitos de agua bruta que abastecen a plantas de tratamiento o procesos industriales, reducir la presión de colonización en el origen alivia la carga aguas abajo sobre las rejillas, las tuberías, las bombas y los equipos, donde se acumulan los costes reales de la infestación.

El papel de las coberturas en una estrategia integrada

Es importante ser realista: la gestión del mejillón cebra es realmente difícil, y no existe una única intervención que la resuelva. Los programas eficaces combinan el seguimiento y la detección precoz, la gestión del caudal y las tomas de agua, el tratamiento específico cuando sea necesario y el control del hábitat. Una cubierta flotante contribuye al control del hábitat al reducir la luz y actuar como barrera, abordando así las condiciones que favorecen la infestación en lugar de tratar directamente a los mejillones. Se trata de una medida preventiva y de contención, no de una cura.

El valor de la cubierta es mayor cuando protege un activo definido y de gran valor: un embalse de agua bruta, una cuenca de captación o un estanque de almacenamiento cuya colonización supondría elevados costes aguas abajo en concepto de limpieza, tratamiento y pérdida de capacidad. En esos entornos, reducir la productividad impulsada por la luz y añadir una barrera superficial constituye una medida sensata y libre de productos químicos dentro de un sistema de defensa más amplio, que funciona de forma silenciosa y continua sin necesidad de intervención por parte del operador.

¿Por qué utilizar módulos de HDPE para los depósitos de agua en bruto?

Los embalses de agua en bruto y las cuencas de captación plantean una serie de exigencias prácticas que las cubiertas flotantes modulares de HDPE están perfectamente preparadas para satisfacer:

Bloqueo de la luz: los módulos de HDPE opacos y resistentes a los rayos UV reducen la luz solar que favorece la proliferación de las algas de las que se alimentan los mejillones.

Tolerancia geométrica: los campos modulares se adaptan a yacimientos y cuencas de cualquier forma, alrededor de tomas de agua y estructuras.

Seguimiento del nivel: dado que los niveles de agua sin tratar fluctúan en función de la demanda y la oferta, el sistema modular se adapta a dichos cambios.

Durabilidad: el HDPE resiste la exposición prolongada al aire libre y el entorno del agua sin tratar a lo largo de toda su vida útil.

Facilidad de mantenimiento: los módulos se desmontan para permitir el acceso y la inspección, y luego se vuelven a colocar, sin alterar el conjunto del campo.

Una aportación sin productos químicos

Una de las ventajas de la reducción de la luz como medida de control es que no añade nada al agua. En el caso de los embalses de agua en bruto que abastecen a plantas de tratamiento de agua potable o a procesos industriales sensibles, las medidas sin productos químicos son claramente preferibles siempre que sean eficaces, tanto por motivos de calidad del agua como para evitar el coste y la carga normativa que supone el tratamiento químico. Una cubierta flotante suprime la red trófica que sustenta a los mejillones y actúa como barrera física, todo ello sin introducir ningún producto químico de tratamiento en el agua, lo que supone una ventaja significativa para el suministro de agua potable y las aplicaciones de calidad alimentaria.

Elaboración de los argumentos

El argumento a favor de la lucha contra el mejillón cebra se justifica mejor en términos de los costes evitados en las fases posteriores del proceso: los gastos derivados de la limpieza, el tratamiento, la incrustación en los equipos y la pérdida de capacidad que una infestación no controlada supone a lo largo de años de funcionamiento. Una cubierta flotante que reduzca la presión de colonización sobre un embalse o una toma de agua protegidos se justifica como parte de un programa integrado, especialmente cuando el activo protegido es crítico, el tiempo de inactividad resulta costoso y el control sin productos químicos es una prioridad declarada. Resulta más convincente no como solución aislada, sino como componente duradero y pasivo de una estrategia de defensa en profundidad.

Da el siguiente paso

Si gestionas embalses de agua bruta o cuencas de captación afectadas por el mejillón cebra y buscas una forma libre de productos químicos de reducir la luz que favorece la infestación y de añadir una barrera física sobre las superficies vulnerables, infórmate sobre cómo las cubiertas flotantes modulares pueden integrarse en una estrategia de control.

→ Más información sobre las cubiertas flotantes para el control del mejillón cebra: https://www.covex-cover.com/zebra-mussel

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