Evaporación en los embalses de riego en España: cuánta agua se pierde realmente

Si le preguntas a un agricultor de Murcia o Almería cuánto se pierde por evaporación en su balsa, la mayoría te dirá «mucho» y lo dejará ahí. Es una de las pocas pérdidas de agua en la agricultura española que nadie mide, nadie factura y casi nadie tiene en cuenta en su presupuesto. No hay fugas, no se rompe y no aparece en ninguna factura.
Además, en la mayor parte de la península ibérica, es más grande de lo que la gente espera.
Las cifras y por qué las fuentes discrepan
En España, el agua de las masas de agua abiertas se evapora a un ritmo de entre 1,5 y 1,9 metros cúbicos por metro cuadrado de superficie al año, dependiendo de la región. En una balsa de una hectárea, eso supone que entre 15.000 y 19.000 m³ se pierden por la superficie sin servir para regar nada.

Si buscas datos publicados, encontrarás una amplia variación, y esa variación no es ruido. Se debe a dos factores: el método de medición y el tipo de masa de agua que se está midiendo.
Temez, que trabajó con cuencas de evaporación de clase A en embalses de la península, informó de valores para los embalses andaluces de entre 1.382 y 1.982 mm al año. Estudios posteriores, en los que se aplicó el modelo Penman-Monteith de la FAO a una amplia muestra de embalses andaluces, arrojaron una media más cercana a los 1.296 mm al año. En el caso concreto de los embalses de regadío de la Región de Murcia, las estimaciones publicadas oscilan entre 1.600 y 2.000 mm al año, mientras que un grupo de investigación de la Universidad Politécnica de Cartagena ha utilizado una cifra de alrededor de 1.400 mm para los embalses del Levante.
Eso supone una diferencia de aproximadamente el 40 % entre los valores mínimos y máximos publicados, y cualquier proveedor que te dé una sola cifra sin especificar de qué método procede está omitiendo la parte más importante.
¿Por qué se evapora más agua de una balsa agrícola que de una presa?
Las cifras más bajas que aparecen en la bibliografía suelen referirse a depósitos grandes y profundos. Estos presentan inercia térmica: almacenan calor a lo largo del día, su temperatura va por detrás de la del aire y la superficie se mantiene más fría de lo que cabría esperar solo por las condiciones meteorológicas.
Una balsa agrícola no se comporta en absoluto así. Es poco profundo, pequeño y tiene un perímetro elevado en relación con su superficie. Sigue la temperatura ambiente casi sin retraso alguno, y está rodeado de terreno seco y caliente que empuja aire cálido y seco sobre el agua, un efecto de advección que favorece la evaporación en lugar de moderarla.
Así pues, cuando un técnico te dice que el modelo de Penman-Monteith da un valor de 1,30 para los embalses andaluces y tu proveedor indica 1,85, ambos pueden tener razón. Se refieren a cosas distintas. Por este motivo, la planificación hidrológica española aplica coeficientes de Pan diferentes precisamente para las masas de agua poco profundas.
Lo que realmente duele: la estacionalidad
Las cifras anuales subestiman la magnitud del problema, ya que la evaporación no se distribuye de manera uniforme a lo largo del año.
Aproximadamente dos tercios de la evaporación anual se producen entre mayo y septiembre. Ese es precisamente el mismo periodo en el que los cultivos absorben agua, en el que la asignación estacional ya está comprometida y en el que no hay ninguna forma realista de reponerla.
En una balsa de 10 000 m² en Almería, esos cinco meses suponen algo así como 12 000 m³. No se trata de agua que se pierda en febrero, cuando labalsa está llena y eso no tiene importancia. Es agua que desaparece en julio, cuando cada metro cúbico es decisivo para que una parcela pueda llegar a la cosecha.
Por eso, el control de la evaporación funciona de forma diferente a la mayoría de las inversiones en eficiencia hídrica. Su rendimiento alcanza su máximo nivel justo cuando la demanda alcanza su punto álgido, y lo hace sin bombas, sin electricidad y sin necesidad de un operario.
Por qué el cálculo en euros por metro cúbico no funciona en España
Aquí es donde la mayoría de las propuestas para controlar la evaporación se quedan cortas.
En una comunidad de regadío española, el agua puede facturarse a unos céntimos por metro cúbico. Si multiplicas 16 000 m³ por cinco céntimos, obtienes 800 euros al año, lo que no justificaría cubrir una balsa en ninguna hoja de cálculo. El cálculo es aritméticamente correcto, pero estratégicamente inútil, porque mide la variable equivocada.
La limitación determinante de una balsa española no es el precio del agua, sino su disponibilidad: el volumen de concesión autorizado, la cantidad que se ha conseguido almacenar antes de que comience la temporada y lo que queda después de que la autoridad de la cuenca hidrográfica aplique una restricción en un año de sequía.
Planteada así, la cuestión cambia. Ya no se trata de cuántos euros te ahorras en la factura del agua, sino de cuántas hectáreas puedes seguir regando en agosto de un año seco y cuántas temporadas de cultivo no pierdes a causa de una restricción.
Hay excepciones en las que la rentabilidad económica directa se sustenta por sí sola, y conviene identificarlas desde el principio: el agua desalinizada, los pozos de gran profundidad con un coste energético real por metro cúbico, el agua comprada en el mercado en un año de sequía y los cultivos de invernadero de alto valor, en los que una sola temporada perdida supera con creces el coste de la cubierta.
Las opciones, comparadas con total sinceridad
Estructuras de sombra y cubiertas suspendidas
Son eficaces, pero también, con diferencia, las más caras. Requieren soportes especiales, cimientos e inspecciones estructurales periódicas. Su uso resulta adecuado en depósitos pequeños y de gran valor, pero rara vez en depósitos de riego de una hectárea.
Membranas flotantes continuas
Ofrecen una gran cobertura y un buen rendimiento, pero requieren un diseño minucioso para el drenaje del agua de lluvia, la ventilación de gases y el acceso, y su reparación es un trabajo que debe realizar un especialista. Además, complican el mantenimiento y la inspección del revestimiento subyacente.
Fotovoltaica flotante
Está creciendo rápidamente en España y resulta realmente atractivo porque genera ingresos en lugar de evitar pérdidas, lo cual es un argumento mucho más fácil de defender ante una asamblea general. La cobertura de la superficie del agua suele ser parcial, por lo que el beneficio de la evaporación es real, pero secundario respecto al beneficio energético.
Cubiertas flotantes modulares
Se trata de elementos flotantes independientes que se organizan por sí mismos, se adaptan al nivel del agua a medida que baja el nivel de la balsa y no requieren ninguna estructura, anclaje ni obra civil. Se instalan sin necesidad de vaciar la balsa y sin interrumpir el servicio, lo que, en el caso de una balsa compartida en temporada alta, suele ser el factor decisivo.
Cómo evaluar una cubierta modular
Si te decantas por la opción modular, las diferencias que determinan el rendimiento real no son las que aparecen en el catálogo. Hay cuatro cuestiones que distinguen a unos productos de otros.
¿La cifra corresponde a la cobertura geométrica o a la reducción medida? No son lo mismo, y la diferencia entre ambas puede ser enorme. En un ensayo comparativo independiente de tres años de duración en el que se evaluaron cuatro sistemas de cubiertas flotantes, un producto que afirmaba ofrecer una reducción superior al 95 % registró, una vez corregido, un 28 %. Por otra parte, un ensayo de campo realizado por una universidad española con una cubierta flotante modular sobre una balsa agrícola real registró una reducción del 77,5 % a lo largo de un año completo. Ese es el tipo de cifras que vale la pena pedir.
¿Lleva el elemento lastre? Un elemento sin lastre flota muy alto, con su centro de gravedad por encima de la línea de flotación. Los elementos que llevan lastre de agua en una cámara sellada se sitúan más bajos y mantienen la formación. Este es el factor más importante para determinar si una cubierta se mantiene en el lugar donde la colocas.
¿Qué parte del elemento queda por encima del agua? Todo lo que se encuentra por encima de la línea de flotación es superficie contra la que el viento puede empujar. Las formas voluminosas con salientes o aletas sobresalientes captan más viento para la misma superficie cubierta y, junto con un lastre reducido, eso es lo que hace que la cubierta se amontone contra una orilla y deje al descubierto aguas abiertas precisamente en los días más ventosos.
¿Qué polímero y qué garantía por escrito? El HDPE con negro de humo en una proporción de alrededor del 1 % cumple con la misma especificación UV que se utiliza en las tuberías de HDPE, cuya eficacia está demostrada desde hace décadas. Pide que te faciliten el polímero, el paquete de protección UV y el documento de garantía, no el folleto.
Financiación
Las líneas de subvenciones para la modernización del riego y el ahorro de agua han sido el verdadero motor de la inversión en tecnología hidráulica en España durante la última década. La energía fotovoltaica flotante es el ejemplo más claro de cómo una línea de financiación bien aprovechada puede transformar un mercado en dos temporadas.
El control de la evaporación puede integrarse como medida de ahorro de agua en proyectos de modernización, en convocatorias regionales financiadas por el FEADER y el Plan Estratégico de la PAC española, así como en obras promovidas a través de la empresa estatal de infraestructuras agrícolas. Cada convocatoria define sus propios elementos subvencionables, plazos y requisitos de solvencia, por lo que la labor práctica consiste en asegurarse de que la documentación técnica se redacte en el formato que la convocatoria exige, expresando el ahorro en metros cúbicos y como porcentaje de la asignación.
Por dónde empezar
Antes de comparar productos, calcula la cifra de evaporación de tu propia balsa. No te bases en un porcentaje de catálogo, sino en un cálculo que tenga en cuenta los datos climáticos de tu zona, la geometría de la balsa y su régimen real de llenado y vaciado a lo largo de la temporada. Esa cifra es la que te indicará si merece la pena seguir adelante con el proyecto, y también es la cifra en función de la cual se evaluará tu solicitud de subvención.
→ Más información sobre las cubiertas flotantes para el control de la evaporación: /balsas

















